
Bulimia
Descripción:
La palabra bulimia deriva del griego bous (buey)
y limos (hambre) y significa tener el apetito de un buey. Los
atracones han sido practicados desde hace miles de años.
En la antigüedad los individuos dependían de la caza
masiva seguida de uno o dos días de comilona. Estos atracones
permitían acumular tejido graso para compensar los períodos
de carencia de alimentos.
Los romanos se auto-inducían el vómito luego
de extensos banquetes. En el siglo X, Aurelianus describió al “hambre
mórbido” como un apetito feroz con deglución
en ausencia de masticación y vómito auto-provocado.
En estos enfermos eran evidentes las grandes glándulas
parótidas y la existencia de caries. Estos signos, característicos
de la Bulimia Nerviosa, son consecuencias médicas del
vómito auto-inducido.
El vómito fue utilizado como método de castigo
y penitencia por religiosas en la época feudal. La historia
cuenta que la monja Caterina de Siena (1380) evacuaba sus culpas
a través del vómito y del abuso de hierbas con
acción diurética.
La bulimia fue originariamente concebida como un desorden somático
causado por humores fríos, parásitos intestinales,
lesión cerebral o simplemente como una anormalidad congénita.
A comienzos del siglo XIX los diccionarios médicos describieron
a la bulimia como la presencia de apetito voraz seguido de vómito
propio de la histeria y del embarazo. Tiempo después la
enfermedad fue aceptada como un desorden neurótico.
Actualmente
el DSM-IV la define:
- La bulimia nerviosa: se define por la
presencia de atracones recurrentes, conductas compensatorias
inapropiadas con el fin
de ganar peso (al menos dos veces por semana por un período
de tres meses), provocación de vómitos, uso
de laxantes, diuréticos, enemas, fármacos,
ayuno, ejercicio excesivo. Si no se recurre regularmente
a provocarse
el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas
en exceso entonces se denomina bulimia nerviosa del tipo “no
purgativa”
Atracón: Según el DSM-IV es cuando se ingiere
alimento en un corto espacio de tiempo en cantidad superior,
el mismo es acompañado por la sensación de pérdida
del control sobre la ingesta de alimento y de no poder parar
de comer.
Signos característicos de la BULIMIA:
Preocupación constante por la comida (habla de peso,
calorías, dietas...).
Atracones, come de forma compulsiva, esconde comida.
Miedo a engordar.
Acude al lavabo después de comer.
Vómitos autoprovocados, abusa de laxantes o diuréticos.
Usa fármacos para adelgazar.
Realiza regímenes rigurosos y rígidos.
Alteraciones fisiológicas: Modificación del carácter
(depresión, sentimientos de culpa u odio a sí mismo,
tristeza, sensación de descontrol...) Severa autocrítica.
Necesidad de recibir la aprobación de los demás
respecto a su persona. Cambios en la autoestima en relación
al peso corporal. Inflamación de las parótidas.
Pequeñas rupturas vasculares en la cara o bajo los ojos.
Irritación crónica de la garganta. Fatiga y dolores
musculares. Inexplicable pérdida de piezas dentales. Oscilaciones
de peso (5 ó 10 Kg, arriba o abajo).
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