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Jóvenes, adolescentes y las adicciones

La cultura actual

La cultura actual es, sin duda, una fuente inagotable de estímulos para los jóvenes.
Estos se encuentran bombardeados por los medios de comunicación con una incesante metralla de oferta de productos que prometen “la felicidad”, “la satisfacción”, “el bienestar”.
Esta es una época de tempranas libertades. Los jóvenes, cada vez más anticipadamente, irrumpen en la noche, fuente inagotable de excitación y tentaciones.

El rasgo de la cultura actual, estimula al joven a ingresar en un universo de satisfacciones inmediatas y le promueve la concepción de que la vida es el presente y que hay que disfrutarlo.

Esto es fácil de comprobar en ciertos mensajes publicitarios o en las letras de muchas canciones de moda, que son vía de promoción de este modelo. A esto se agrega la caída de los ideales tradicionales y el descrédito de los sectores de las clases dirigentes.

La familia reproduce y propone los estímulos adictivos de esta sociedad individulista. “Buscamos rastrear evidencias de la existencia de un modelo adictivo propio de la familia, un desarrollo de la sintomatología adictiva en el seno de un grupo familiar. Tal vez se exprese en un consumismo sin límites, en una adicción al trabajo, en una sobreexigencia aplicada al rendimiento o en expectativas de ascenso social desubicadas . Utilicemos la desmesura en las conductas y los objetivos irreales como via de acceso a las creencias dominantes en esa familia. Por ejemplo, la sustitución de un criterio según el cual el rendimiento es proporcional al esfuerzo por un afán por establecer logros inmediatos, inculca y promueve la impulsividad como conducta valorizada. W.R. Grimson

Si bien no hay un período de la vida donde la problemática del consumo está ausente, es en los adolescentes en los cuales ha impactado más agudamente el problema en los últimos años. Con referencia a esto R. Devries y A.Devries dicen
“La droga está aunque no la consuman ; circula y se mueve alrededor de ellos, y ha adquirido el carácter de un elemento más del universo juvenil.

Dice Alejandra (15 años): "El olor de la ropa después de los recitales no se te olvida. El olor a “porro” es un olor que no se explica y que después que lo oliste no te lo olvidás más’ pero...’Si te refugiás allí, algo te tiene que pasar. Toda la gente que se droga es por problemas familiares o que los padres se borran. Si los padres no se borran, aunque se separen no hay problema".

Martín (16 años) afirma: "La droga entre los jóvenes se consigue muy fácilmente ; si querés, siempre hay algún flaco que te la consigue. Negarse es, a veces, pasar por estúpido. Hay quienes te la venden dentro o fuera del colegio. La marihuana es algo muy común entre los chicos. Tiene la ventaja de que es más barata (que la cocaína), y que no te hace mal’."

La noche y la calle representan para el joven espacios que parecerían permitirle diferenciarse del mundo de los adultos y ubicarlo en un tiempo y espacio propios. En estos escenarios parece posible crear nuevas reglas, normas de conducta y de relación, que el mundo ya organizado por los mayores, no permite.

Dice M.Margulis (1997) “La noche aparece para los jóvenes como ilusión liberadora.....””Las normas que regulan la vida urbana varían del día a la noche. Las actividades de los pobladores están regidas por los marcos institucionales que establecen los usos posibles de los lugares en distintas horas, la institucionalización espacial y temporal de las prácticas sociales”. Durante la noche “la ciudad es de los jóvenes mientras los adultos duermen; es otra ciudad...es situarse en el tiempo opuesto, en el tiempo en que los padres duermen, los adultos duermen, duermen los patrones; los poderes que importan, los que controlan desde adentro están alejados y con la conciencia menos vigilante, adormecida por el sueño”.

Sin embargo el circuito mercantil se ha apropiado de la noche revelando así lo ilusorio de la libertad que vivencian los adolescentes. En la noche están presentes las formas de dominación social: la lógica de la distinción, de la exclusión y de las jerarquías.

Las discotecas no están concebidas para facilitar la comunicación. Se establece docenas de pseudoamistades con las que después no se puede contar para nada. Al poco tiempo de entrar en esta rueda de la ‘movida’ y la ‘fiesta’, la mayoría termina dándose cuenta de que eso no satisface en absoluto sus necesidades de relación. De nuevo si uno no quiere seguir el ritmo que impone el conjunto tiene que engañarse de alguna manera o salirse de la rueda. Un alto porcentaje terminará acudiendo a soportes artificiales para sentirse llenos con tal tipo de pautas y las relaciones tan superficiales a las que dan lugar. Y aquí están el alcohol y las drogas para salvar y mantener la situación. ¿Cuántas discotecas y similares se mantendrían si no circulasen por su interior ni una sola gota de alcohol ni pastilla alguna?

Según Hugo Miguez: “Cuando se levanta una copa no es solo la bebida que contiene, sino también lo que se espera de ella y lo que su grupo social le ha dicho que puede esperar."

"En la tele siempre los que toman cerveza u otras cosas están rodeados de chicas y autos. Es como parte de un estilo ganador. Se hacen los galanes con un vaso en la mano o un cigarrillo. Es como que necesitan tener algo o sino no son nada" ( María 19 años).

El uso de las sustancias psicoactivas requiere considerar también su relación con el placer. El placer como descarga que se encuentra desprendido ‘de todo contexto amoroso y de todo devenir histórico’. Un placer que finalmente en la presencia del ‘flash’, representante emblemático, se presentará como un acto solitario donde el otro habrá desaparecido como vínculo externo.

Según Irene Konterllnik, "Los adolescentes en las esquinas son un nuevo componente del paisaje urbano y suburbano. Desde los barrios más pobres a los más residenciales, pasando por el centro de la ciudad, la esquina es un territorio de encuentro tanto diurno como nocturno de grupos juveniles. En muchos casos se reúnen en forma ritual alrededor de un kiosko, fumando, compartiendo una bebida, contorsionándose al escuchar sus músicas preferidas.

La apropiación de la esquina parecería tener varias connotaciones básicamente relacionadas con las condiciones sociales. De lugar de intercambio para partir hacia recitales o bailes, también representa un lugar de encuentro por sí mismo. Para muchos adolescentes, la carencia de espacios para la recreación y el deporte ha hecho que las esquinas y calles se transformen en los únicos espacios para el encuentro juvenil.
En los sectores más pobres los adolescentes desarrollan en la esquina el sentido de pertenencia que necesitan para sentirse parte de algo social y que en muchas oportunidades les es negado por las instituciones sociales. Ayuda a construir ‘el nosotros’ que da un sentido de estar con otros.

Es interesante señalar como este sentido de pertenencia a partir de lo territorial y esta cohesión se construye desde la exclusión: Falta de escuela, trabajo, equipamientos sociales y, también falta de acceso a las instituciones barriales manejadas por los adultos (juntas vecinales, sociedades de fomento, etc.). La esquina, la apropiación del territorio parecería una forma de afirmar su existencia, de estar protegido, darle un sentido a la vida, una inclusión desde la exclusión.

Algunos de los riesgos en los escenarios de la juventud son:

- La infección del VIH-SIDA y embarazo no deseado
- Violencia intra y extraescolar

La epidemia del SIDA en la Argentina es cada vez más joven, más pobre y más femenina. Esto indica que los jóvenes son grupos especialmente vulnerables a la posibilidad del contagio por el virus del SIDA.

Las acciones prioritarias en relación con la prevención del VIH es el extender y profundizar la educación sexual y la consulta a los servicios de salud. Este trabajo sobre la educación sexual debe integrar no solo la información sobre enfermedades de trasmisión sexual, sino también fortalecer la prevención de embarazos no deseados.

Sabemos que las relaciones sexuales entre los jóvenes tienen una edad de iniciación cada vez menor. Muchas veces esta iniciación se acelera porque los jóvenes sienten la presión de sus pares y llegan a las relaciones sexuales sin preparación, convencimiento ni condiciones de libertad interior. Esta falta de preparación conlleva los riesgos ciertos del embarazo, hoy la amenaza del SIDA y las no menos trascendentes secuelas psicológicas.

En cuanto a la violencia intra y extraescolar está comprobado que el contexto socioeconómicocultural, la rapidez del cambio social, la incomunicación y la frustración influyen en las actitudes más o menos violentas de los jóvenes, resultando la misma un fenómeno multidimensional.

Fuente: SEDRONAR


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